Anualmente desde esta hermosa ciudad hacemos una peregrinación a los santuarios de Fátima o Lourdes en el mes de octubre coincidiendo con el puente de la comunidad Valenciana. El santuario es como un “hito que orienta el caminar de los hijos de Dios por este mundo hacia la casa del Padre“. El año pasado estuvimos en Fátima. Hay siempre una premisa de la que partimos al hacer cualquier peregrinación a un santuario y es que son lugares impregnados de multitud de gracias que van a ser derrochadas en nuestros corazones preparados para ello.
Salimos el viernes día 5 de madrugada; las familias van llegando al punto de salida enfrente de la parroquia de San Andrés en la c/ Colón. Da alegría ver a nuestros queridos niños Nurita, Rubén, Lucia, a nuestros jóvenes Clara, Francisco y Juan, a los matrimonios, a la familia de Madrid Yamileth Rojas y su precioso bebe, a las personas que van por primera vez al santuario, a nuestros terciarios, heraldos y este año llevamos al diacono D.Juan Carlos. Este año se unen a nosotros también nuestros amigos de Cartagena y Rosario de Toledo. Las expectativas eran muy buenas y el grupo bien interesante.
Durante el viaje fuimos preparando nuestro corazón con la oración de los laúdes, proyección de la película de los pastorcitos de Fátima para que quien va por primera vez conozca el milagro de las
apariciones de Nuestra Señora, rezo del Santo rosario, se habla del programa previsto para esos días…etc Llegamos a Fátima el día 6; con el autobús pasamos por delante del santuario y ya la gente se levanta para verlo y el corazón empieza a bombear fuerte. Nos alojamos y dejamos que la gente descanse un poquito del largo viaje (son como 11 horas).
Con nuestro abanderado Tomás al frente del grupo nos dirigimos al Santuario en Cova Da iría, antes de la celebración de la santa misa vamos a recorrer la explanada con su escalera monumental, columnatas y Vía-crucis en cuadros de cerámica policromada. Ahí están las imágenes de los 4 santos portugueses: S. Juan de Dios, S. Juan de Brito, S. Antonio de Padua, y Beato Nuno de Santa María. En la columnata están, de izquierda a derecha: Santa Teresa de Ávila, S. Francisco de Sales, Beato Marcelino Champagnat, fundador de los Maristas, S. Juan de la Salle, S. Alfonso María Ligorio, S. Juan Bosco con Sto. Domingo Sabio, Luís María Grignon de Monfort, S. Vicente de Paúl, S. Simón Stock, S. Ignacio de Loyola, S. Pablo de la Cruz, S. Juan de la Cruz, y Santa Beatriz de Silva… ¡un repertorio de Santos Marianos!… ¡como todos los Santos! La Basílica con sus 15 altares representan los 15 misterios del Rosario. El cuadro del Altar Mayor representa el mensaje de Nuestra Señora a los videntes. Las vidrieras representan escenas de las apariciones y algunas invocaciones de la Letanía de la Virgen.
Visitamos los sepulcros de Francisco y Jacinta, el monumental órgano con cerca de 12 mil tubos...
La Capelinha (Capillita), que se mete en la explanada a la izquierda, es el “corazón del Santuario”, donde está la Encina grande debajo de la cual esperaban los pastorcitos y los primeros peregrinos la aparición de la Virgen. El local esta marcado por la columna de mármol sobre la cual está colocada la Imagen de Nuestra Señora, la capilla de la exposición del Santísimo Sacramento situada en el extremo de la columnata para la adoración, el Monumento levantado en el centro de la plaza dedicado al Sagrado Corazón de Jesús, instrumento de muchas gracias, la capilla de la reconciliación, el Muro de Berlín como grato recuerdo de la gran intervención de Dios en la caída del Comunismo etc. Frente a la Basílica, al final de la plaza, está una Cruz bien alta, en conmemoración del Año Santo de 1951… Vemos rostros encendidos, los ojos abiertos para captarlo todo, que no se escape nada la imagen de Nuestra Señora en la capillita de las apariciones te sitúa en el momento histórico allí vivido,
imagen que impacta la de los peregrinos que recorren de rodillas la inmensa explanada hasta llegar a la capillita y alrededor del altar siguen dando vueltas en circulo de rodillas haciendo sus peticiones a Nuestra Señora, ofreciéndole esa penitencia por sus intenciones particulares. Y que decir de las llamaradas que salen del lugar donde se depositan las velas por tu hijo, tus familiares, amigos, por medio de esas velas que encendemos y depositamos hacemos nuestra petición al Padre a través de la mejor de las Madres. Por la Noche acudimos a la explanada para la procesión de las velas, imagen impresionante con la explanada iluminada con la luz de las velas de los peregrinos custodiando a Nuestra Señora de Fátima y siguiendo al Árbol de la Vida, escuchas el rezo del santo rosario en todos los idiomas y por instantes se hace presente El Espíritu Santo como en Pentecostés, todos entendemos el idioma, todos pronunciamos la oración del Padre y entonamos el Ave de Fátima. La paz se aglomera en los huesos en las noches, durante la procesión alrededor del Santuario.
El día 7 nos dirigimos a Lisboa, allí recogemos un heraldo que va a hacernos de guía por esta bella ciudad, visitamos la casa de los heraldos en Palmela donde somos obsequiados con una suculenta comida, el ambiente impregnado de espiritualidad y ese estar juntos que sabe tan rico. El lugar donde nació San Antonio de Padua, los Jerónimos, Torre de Belém, Monumento a los descubridores, pero la emoción sube al contemplar y tocar la cama donde permaneció
Jacinta hasta su muerte y la sillita donde La Virgen le hacia compañía y la visitaba. Asistimos a la Santa Misa celebrada por el Rvdo.D.Mauricio Azucena en la sede de los heraldos, compartimos con nuestros hermanos terciarios de Lisboa y regresamos a Fátima. Al día siguiente nos dirigimos a Aljustrel y
Valinhos para rememorar los caminos que hacían los pastorcitos con el ganado para ir de Aljustrel a Cova da Iría haciendo en primer lugar el vía crucis (parte integral de Fátima) compuesto de 14 capillas en memoria de la Pasión del Señor y una décima-quinta correspondiente a la Resurrección. Por debajo del Calvario hay una Capilla dedicada a San Esteban (llegan las emociones, en silencio las gargantas que transmiten las meditaciones en cada estación luchan por que sus lagrimas se contengan para que podamos disfrutar y revivir la pasión de nuestro Señor) hay peregrinos que no lo pueden evitar y sus lagrimas salen pidiendo perdón e indulgencia al son de los cánticos pasando por Valinhos, donde se dio la cuarta aparición de la Virgen el 19 de Agosto después de que los niños estuvieron en prisión en el pueblo cercano de Ouren y donde anunció el milagro del sol,
y Loca Do Anjo donde El Ángel se apareció dos veces, les dio la comunión y les enseño la Oración “Santísima Trinidad”…..Nos trasladamos a visitar la casa de Lucia en Aljustrel, al fondo del huerto de la casa está el pozo donde apareció el Ángel de Portugal por segunda vez, allí nos encontramos con familiares de la vidente Lucia.Por la tarde salimos para el Monasterio de Batalha y al Santuario del Santísimo milagro en Santarém,
donde pudimos besar el relicario que contiene la Sagrada Partícula de la milagrosa Hostia.El día 9 regresamos, no sin antes percibir las gracias derramadas en las almas de los peregrinos, habiendo vivido unos días intensos donde nos hemos sentido identificados con Nuestra Madre, modelo de peregrina que tuvo que ponerse en camino constantemente, que avanzó en la peregrinación de la fe y mantuvo fielmente la unión con su Hijo hasta la cruz, María la más humilde de las mujeres escoge a los humildes, como Jesús escogía a los pobres, volvimos con las pilas cargadas para la misión de ser heraldos del evangelio teniendo a María que nos acompaña en el camino , nos sostiene, nos alienta con su protección maternal en el caminar por este mundo a la casa del Padre y le pedimos “Santa María, ven con nosotros a caminar…y como escribía San Luis de Monfort: “roguemos para que los padres y educadores inscriban a sus hijos en la «escuela» de Nuestra Señora, para que Ella os enseñe a ser como los pastorcillos, que buscaban ser todo lo que Nuestra Señora les pedía. Os digo que «se avanza más en poco tiempo de sumisión y dependencia de María, que durante años enteros de iniciativas personales apoyadas en sí mismos».
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