la gente, amistosa te aclama
-Hijo de David-te dice
y entona gritos de Hosanna!
Esta, por ti, entusiasmada
quiere que pises sus mantos,
está contenta y alegre
dicen (Bendito!) en sus cantos.
Todos ellos te prefieren
y gritan en esta día
si ellos no te alabaran
las piedras, hoy, hablarían.
Has pasado haciendo el bien:
a los pobres has amado,
comes con los pecadores
y su vida has cambiado.
Tú, no buscas, alabanzas
pero hoy les has dejado
que manifiesten con fuerza
el amor hacia su amado.
Déjales, Señor, que rindan
pleitesía a tu persona,
pues fueron muchos los días
que en su soledad te lloran.
Ellos quieren expresar
su alegría con los ramos
gritando que Tú eres Rey
y los hombres son hermanos.
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