Archivo de 30 junio 2010

Acto de fin del curso 2009-2010 en la casa de formación de los Heraldos del Evangelio en Camarenilla (Toledo)

Miércoles, 30 de junio de 2010

Los participantes durante la adoración del Santísimo

Con la presencia de más de 100 personas provenientes de diversos puntos de nuestra geografía, se realizó el pasado 26 de junio el tradicional acto de fin de curso en nuestra sede en Camarenilla (Toledo).

En esta edición se empezó la jornada con una  exposición y adoración al Santísimo hasta la hora de la comida.

Posteriormente, ya por la tarde, hubo un solemne rosario procesional por los jardines de nuestra sede; conferencias, donde se expusieron, con la ayuda de audiovisuales, las actividades de los Heraldos del Evangelio en España. En la Misa vespertina fueron recibidos cuatro nuevos cooperadores.

El acto concluyo con una exhibición teatral, a cargo de nuestros compañeros de Huescar (diócesis de Guadix en Granada) donde se representa la leyenda de Alfonso VIII, el de las Navas, y el Santo Rosario. La historia, que es citada por San Luis María Grignion de Montfort en su libro, “El secreto admirable del Santo Rosario”,  nos narra como el Rey Alfonso VIII era poco devoto del rosario, pero se lo llevaba siempre colgando de la cintura a manera de como lo llevan muchos religiosos en sus hábitos. El ejemplo dado por el Rey hizo que en la corte muchos de sus súbditos empezaran también a rezarlo, atrayendo sobre ellos grandes Gracias. Por fin el Rey enferma y se presenta ante el tribunal Divino.

Dña. Gloria, de Valencia, es recibida como cooperadora

El demonio pone sobre la balanza todos sus pecados y la balanza se inclina para un lado. La Santísima Virgen, que está presente al Juicio, saca entonces el rosario de la cintura del Rey y lo pone en el otro plato de la balanza, equilibrándolo de esta forma. El Supremo Juez decide entonces devolverlo a la vida por un tiempo más para que hiciera penitencia y reparara sus pecados. Alfonso VIII vuelve a la vida y como era de esperar se hace un gran devoto del Rosario…

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Acto de fin de curso en la casa de formación de los Heraldos del Evangelio en Camarenilla (Toledo)

Consagración a la Virgen en Valencia

Viernes, 25 de junio de 2010

La Eucaristía fue precedida por la Coronación de Nuestra Señora

La espiritualidad de los Heraldos del Evangelio está fundamentada en tres pilares: la devoción a la Eucaristía, a María y al Papa.

D. Juan Andrés Tallens corona a la Virgen

La devoción a María es particularmente importante en los Heraldos y nuestra devoción está modelada según el espíritu del famoso “Tratado de la Verdadera devoción a María” de San Luis María Grignion de Montfort.

El Tratado influyó poderosamente en la espiritual de S.S. Juan Pablo II a punto de que el lema de su pontificado Totus Tuus es una frase extraída del Tratado. Al ser preguntado por el famoso periodista Vittorio Messri sobre el significado del lema Totus Tuus, el Papa responde en su libro Cruzando el umbral de la Esperanza (pp. 207 ss, Ed. 1994): “Totus Tuus. Esta fórmula no tiene solamente un carácter piadoso, no es una simple expresión de devoción: es algo más. La

Marisa, Emilia y Maite

orientación hacia una devoción tal se afirmó en mi en el periodo en que durante la Segunda Guerra Mundial, trabajaba de obrero en una fábrica. En un primer momento me había parecido que debía alejarme un poco de la devoción mariana de la infancia, en beneficio de un cristianismo cristocéntrico. Gracias a San Luis Grignion de Montfort comprendí que la verdadera devoción a la Madre de Dios es, sin embargo, cristocéntrica, más aún, que está profundamente radicada en el misterio trinitario de Dios, y en los misterios de la Encarnación y la Redención.

Así pues, redescubrí con conocimiento de causa la nueva piedad mariana, y esta forma madura de devoción a la Madre de Dios me ha seguido a través de los años: sus frutos son al Redemptoris Mater y la Mulieris dignitatem. [...]

Mientras entraba en los problemas de la iglesia universal, al ser elegido Papa, llevaba en mi una convicción semejante: que también esta dimensión universal, la victoria, si llega, será alcanzada por María. Cristo vencerá por medio de Ella, porque Él quiere que las victorias de la Iglesia en el mundo contemporáneo y en el mundo del futuro estén unidas a Ella.”

Recitando la Consagración a la Santísima Virgen

Y efectivamente, San Luis dice en el primer párrafo de su Tratado: “Es por medio de la Santísima Virgen que Jesucristo vino al mundo y por medio de Ella debe también reinar en el mundo“, o sea, la devoción a Nuestro Señor Jesucristo debe venir al mundo por intermedio de María Santísima. Por lo tanto, extender la devoción a María Santísima es, en esta perspectiva, la mayor obra a la que un hombre puede aspirar.

En esa perspectiva los Heraldos promueven tanto cuanto posible la devoción a María y estimulan a todos sus simpatizantes y amigos a seguir el modelo de San Luis Grignion de Montfort, consagrándose como esclavos de amor a la Santísima Virgen.

La consagración según el método de San Luis Grignion de Montfort debe ser precedido por 33 días de preparación, donde los aspirantes deberán hacer al menos 15 minutos de meditación diaria y recitar las oraciones prescritas por el gran misionero francés. A estos días de preparación los Heraldos añadimos una catequesis explicativa del Tratado y de la Consagración.

En Valencia, durante todo el curso académico 2009-2010 se ha llevado esta catequesis los domingos en nuestra sede. Y concluyó el pasado 12 de junio, festividad del Inmaculado Corazón de María con la consagración de Maite, Emilia y Marisa.

San Luis Grignion de Montfort explica que esta consagración no es un voto, no obliga bajo pena de pecado. No tiene nada que ver con un voto como el de pobreza, obediencia o castidad. Se trata de un acto de tal manera libre, que la persona continua en esa consagración el tiempo que quiera. Es un consagración de amor, que obliga en la medida que se ama a Nuestra Señora: si cesa el amor, cesa el vínculo y mientras dura el amor, dura el vínculo.

La ceremonia de Consagración se hizo este año en la parroquia de San Miguel y San Sebastián durante la solemne Eucaristía celebrada por su párroco, D. Juan Andrés Tallens. Antes del ofertorio,  los presentes se arrodillan y recitan en voz alta el texto de la Consagración escrito por San Luis Grignion. Y a continuación las tres aspirantes lo firman sobre el altar.

Terminada la Eucaristía, las tres nuevas “esclavas de amor” de María Santísima, con sus familiares y amigos y los “terciarios” de los Heraldos confraternizaron un ágape en los salones de la parroquia.


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6 de junio de 2010: Corpus en Valencia y Madrid

Domingo, 20 de junio de 2010

En la ciudad de Valencia las celebraciones del Corpus Christi se remontan a 1355 y se caracterizan por la espectacularidad de su procesión, de la que este año se celebra el 650 aniversario. En ella desfilan vistosas comitivas compuestas por curiosas figuras alegóricas.

El viernes anterior a la fiesta tiene lugar el Traslado de Las Rocas en el que estos monumentales y espectaculares carros triunfales, típicos y exclusivos de la celebración valenciana, se sacan de la casa-museo donde se conservan durante todo el año y son conducidas a la Plaza de la Virgen donde permanecen expuestas.

El sábado por la tarde tiene lugar otro de los actos más significativos de la fiesta: los Misteris, que son narraciones de acontecimientos bíblicos escritos entre el siglo XV y principios del XVI, que se representan en un escenario dispuesto para ello en la Plaza de la Virgen.

El domingo, día del Corpus, comienza a las 12 de la mañana la Cabalgata del Convite que parte de la Plaza de Manises en la que desfilan curiosos personajes. En ella se interpretan las danzas, como las de “Els Cavallets”, “Els Pastorets” o “La Magrana”, aunque sin lugar a dudas, la más original de ellas es la danza interpretada por la Moma y los Momos que simbolizan la lucha entre la virtud y los siete pecados capitales en la que finalmente se impone la virtud.

Cooperadores de los Heraldos del Evangelio en el Corpus de ValenciaTambién en esta cabalgata desfilan los personajes de los Misteris, entre ellos el grupo más esperado por los espectadores es el de la Degolla que simboliza a la guardia de Herodes cumpliendo su misión de ejecutar a los inocentes. Estos personajes, ataviados con antifaz negro, un bastón de plástico y un macuto lleno de caramelos la emprenden a bastonazos con la gente mientras lanzan al aire las golosinas, a lo que el público responde lanzándoles pozales de agua desde las ventanas, en la popular banyà, espectacular a su paso por las calles Cavallers y Avellanas.

Cooperadores de los Heraldos del Evangelio en el Corpus de ValenciaPor la tarde las campanas del Miguelete anuncian la Solemne Procesión que parte de la Puerta de los Apóstoles de la Catedral. En ella recorren el casco antiguo de la ciudad numerosos personajes del Antiguo y Nuevo Testamento en un desfile colorista e imaginativo.

En esta procesión participó por primera vez el grupo de cooperadores de los Heraldos del Evangelio, ataviados con sus bonitas capas blancas con la cruz distintiva de esta asociación.

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Y también en Madrid…

El Cardenal Arzobispo de Madrid, Emmo. y Rvdmo. D. Antonio Mª Rouco Varela, presidió la solemne Eucaristía en la Plaza de Oriente, en la festividad del Santísimo Cuerpo y Sangre de Cristo. Con el Cardenal concelebraron el Nuncio de Su Santidad, Mons. Renzo Fratini, y los Obispos Auxiliares de Madrid Mons. César Franco, Mons. Fidel Herráez y Mons. Juan Antonio Martínez Camino, SJ.; los Vicarios General y Episcopales, el Deán y miembros del Cabildo Catedral, miembros del Consejo Presbiteral y numerosos sacerdotes diocesanos.

En su homilía, el Señor Cardenal ha recordado que esta festividad “invita a la Iglesia a reconocer y a agradecer públicamente el gran don de la Eucaristía”, ya que Jesucristo “Resucitado y Ascendido al Cielo, después de la efusión de su Espíritu en el día de Pentecostés, se queda con su Iglesia en las especias eucarísticas con una presencia misteriosamente sublime y profundamente real!”. Así, “en cada Santa Misa, celebrada por el sacerdote en cualquier parte del mundo, se hace presente y actual el sacrificio de la Cruz: la oblación que Jesucristo, el Hijo unigénito de Dios, hecho hombre en el seno de la Virgen María, ofrece al Padre como Sumo y Eterno Sacerdote para el perdón de los pecados y la donación de la nueva vida”. Y es que “la Eucaristía es el Sacramento por excelencia de los hijos de Dios para que tengan vida y ésta abundante porque han descubierto y viven de la Gracia y del Amor del Hijo Unigénito, Jesucristo, que quiere llegar al corazón de todos los hijos de los hombres, convertirlos y transformarlos en hombres nuevos”.

Como en años anteriores, los  Heraldos del Evangelio estuvieron presentes en la Santa Misa y después participaron en la procesión por las calles de casco viejo de Madrid.

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