Archivo de 31 marzo 2011

Cardenal Rouco presidió X Aniversario de los Heraldos en la Parroquia de la Concepción

Jueves, 31 de marzo de 2011
Monseñor Antonio María Rouco VarelaEl Cardenal Antonio María Rouco Varela, Arzobispo de Madrid y Presidente de la Conferencia Episcopal Española, presidió una solemne Misa de Acción de Gracias en la Iglesia parroquial de la Concepción de Nuestra Señora en la calle Goya de Madrid, el pasado día 26 de marzo de 2011, con motivo del X Aniversario de la Aprobación Pontificia de los Heraldos del Evangelio como Asociación Internacional Privada de Fieles.
Un numeroso grupo de amigos de la Asociación, así como fieles de la parroquia, acompañaron a los Heraldos en la Celebración Eucarística, que fue concelebrada por D. Joaquín Iniesta Calvo-Zataraín, Vicario General de Madrid, D. Pedro Paulo de Figueiredo, E.P. presidente de los Heraldos del Evangelio en España, D. Antonio Astillero Bastante, Deán de la Catedral de la Almudena y Vicario episcopal de Actos Públicos, D. José Francisco Hernández Medina, E.P. procurador General de los Heraldos del Evangelio en Roma, D. Justo Bermejo del Pozo, Vicario episcopal para el Clero, D. Julio Lozano Rodríguez, Vicario episcopal de la Vicaría VI de Madrid, D. Juan Pedro Ortuño Morente, Delegado Episcopal de Medios de Comunicación Social, D. Gonzalo Raymundo Esteban, E.P. sacerdote Heraldo del Evangelio, D. Feliciano Villa Rivera, asistente espiritual de los Heraldos en Madrid, D. Manuel Martín de Nicolás, párroco de la Visitación en las Rozas (Madrid), D. Mario Fernández Torres, párroco de El Bautismo de El Señor y D. José Aurelio Martín Jiménez, párroco de la Concepción, que hizo de maestro de Ceremonias.
Participaron también Cooperadores Terciarios de los Heraldos del Evangelio  así como benefactores de la Asociación y miembros de la Asociación Cultural “Salvadme Reina de Fátima”. Dos matrimonios terciarios hicieron las ofrendas y las lecturas de la Misa.
En su Homilía el Cardenal Rouco Varela destacó como en el nuevo Código de Derecho Canónico se da cabida a las nuevas formas de vida religiosa: “Monseñor Antonio María Rouco VarelaEn este Tercer domingo de la Cuaresma del año 2011 tenemos ocasión para dar gracias a Dios por un nuevo carisma en la Iglesia, el de los Heraldos del Evangelio, un carisma que tiene que ver en su traducción canónica y eclesial con lo que el nuevo código de derecho canónico nacido del Concilio Vaticano II llama nuevas formas de vida religiosa o de vida consagrada y que está abierto a múltiples variantes y múltiples formulaciones, tanto doctrinales y espirituales como prácticas. En el fondo hablar de carismas siempre es hablar de ese Señor que se encuentra con la samaritana a la que le pide agua porque tiene sed. Era algo más que sed física. Ciertamente sentía él sed física en ese momento; pero mucho mas sentía otra sed, la sed espiritual. La sed de llevar su amor y su gracia —su agua a los hombres de todos los tiempos, comenzando por aquella mujer pecadora que entablaba aquél diálogo tan hermoso, que conocemos por el Evangelio que se acaba de proclamar. El agua que Él promete es el agua que viene del Espíritu y que calma y colma la sed del hombre, no sólo la física si no una más honda, la del corazón, la del alma
Mas adelante el Arzobispo de Madrid saludó a los concelebrantes: “Yo me alegro que concelebren conmigo los señores Vicarios episcopales presentes y por supuesto el Director General de los Heraldos del Evangelio en España, y el representante del Director General de la Institución para toda la Iglesia (Mons. João S. Clá Dias), y cuyos saludos, que yo agradezco, nos ha transmitido su colaborador en la dirección general en Roma. Y me alegro también de saludar a los Heraldos del Evangelio y a toda la familia de los Heraldos del Evangelio que está aquí presente (…) Y saludar también a todos fieles presentes en esta celebración eucarística”.
El Cardenal  Rouco Varela animó a los presentes a que “celebrando esta Eucarística y dando gracias a Dios por los diez años de aprobación pontificia, por los Heraldos del Evangelio, y nos sentimos animados a vivir nuestra vocación cristiana como una vocación para recibir diariamente, constantemente en lo más hondo de nuestro ser y para reflejarlo en todos los aspectos de nuestra vida, el don del Espíritu Santo, la Gracia que nos salva y nos justifica. Pero también nos ayuda para saber dónde está y de dónde nos viene el origen de esa Gracia, de ese don de Espíritu Santo, de los carismas que recibimos del Señor y que recibe la Iglesia”.
Recordó el Presidente de la Conferencia Episcopal Española que “ Sí, ese es Cristo, el que nos da el espíritu, el que nos da los carismas, Él es el verdadero Heraldo de la nueva época, de la nueva historia del Evangelio. Él es el que nos logra la justificación: Porque el corazón del hombre necesitaba ser abierto de nuevo, abrir sus ventanas y sus puertas para que entrase el amor y la Gracia de Dios. Tenía que ser justificado, había pecado mucho, habían pecado mucho, íbamos a pecar mucho, nos obstinaríamos en pecar mucho aún después de haber sido convertidos en seres, en personas, en hombres espirituales. Y ¿cómo se justificaba ese hombre pecador antes y después de lo que era y lo que suponía y significaba Cristo? Pues con la justificación que venía de El mismo, dando su cuerpo, dando su sangre, dando toda su humanidad en oblación de amor, para que el hombre pudiera también hacer de su vida una oblación de amor. Haciéndose uno de nosotros menos en el pecado, para que nosotros pudiéramos después hacernos uno como él, superando y venciendo al pecado. Quedamos justificados por Jesucristo desde el día de la cruz. Desde ese día, la penitencia, el perdón, la misericordia, son las que abren el corazón del hombre, abren nuestro corazón antes de bautizarnos y después de bautizarnos el sacramento de la penitencia es el sacramento de ese perdón y de esa misericordia, para que el espíritu entre a raudales, entre a corrientes llenas y desbordantes en nuestro ser y en nuestra vida para hacernos hombres nuevos, para que podamos amar, no solo porque nos lo mandan, porque así no amamos, sino porque amamos y amamos como Cristo y le amamos a él, respondemos al amor de su corazón y a su justificación, la que nos ofrece, entregando nuestra vida, día a día, hora a hora, año a año, época a época, y también para anunciarlo al Mundo, para ser heraldos de ese Evangelio“.
Concluyó el Señor Cardenal su Homilía señalando que: “Damos gracias a Dios, pues, porque en la Iglesia se suscitan, a través de nuevos carismas, siempre, cristianos hijos de la iglesia, dispuestos a ser heraldos del Evangelio, testigos del Evangelio, con la palabra, y con los hechos, con la palabra y con la vida, públicamente, sin miedo, sin miedo o a ser malinterpretados, sin miedo a ser tratados despectivamente, sin miedo a parecer como protagonistas de una historia que se quedan, que no pasan al presente y no miran al futuro… Sin miedo. Nuestra historia es una historia que no pasa nunca. Es la historia de Cristo, la historia de su espíritu. La historia de la iglesia está siempre viva. Está siempre viva y se hace siempre presente y se hará futuro, y no hay otro camino de presente y de futuro que el de acoger, constante y permanentemente, el don del amor del Señor, el don de su misericordia, el Espíritu, la gracia del Espíritu Santo“.
Al final la Misa, Don Antonio María felicitó la Familia de los Heraldos con estas sentidas palabras: “A pesar de estar en tiempo de Cuaresma, siendo domingo, se puede hacer una felicitación también cordial y gozosa a los Heraldos del Evangelio, a toda la Institución, a la Familia de los Heraldos del Evangelio. Dar gracias al Señor y pedirle que sigan creciendo y sirviendo a la Iglesia, a través de esa vocación de evangelización clara, firme, valiente. Es lo propio de los Heraldos, que deben anunciar el Evangelio, públicamente,  a toda voz. Que así sea.”
El Coro de los Heraldos del Evangelio acompañado de D. Paulino Ortíz de Jócano, organista de la Parroquia de la Concepción de Goya, tuvo a su cargo las músicas de la ceremonia.
fotos: cortesía Sergio Hollmann

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Multitudinaria manifestación por la paz en Nueva Loja, Sucumbios

Martes, 22 de marzo de 2011

Miles de católicos de Sucumbíos se reunieron en Nueva Loja el pasado domingo por la mañana para participar en lo que fue descrito como “la mayor marcha que se ha visto en Sucumbíos”. Autobuses llenos de familias llegaron de distintos lugares, como por ejemplo desde Shushufindi, para unirse a otras comunidades católicas de Nueva Loja y formar un compacto mar de blanco y amarillo: los colores del Vaticano. Los participantes estaban vestidos de blanco y llevaban globos y banderitas de papel; una comunidad llevó una bandera amarilla y blanca de 25 x 3 metros, mientras que otro grupo caminó con una poster de 3 x 2 metros del Papa Benedicto XVI. La marcha literalmente se extendió 2 km, de un lado al otro de la ciudad.
Hemos organizado esta marcha precisamente para promover la paz dentro de nuestra Iglesia; dentro de nuestra provincia” dijo Libia Herrera, miembro del comité organizador. “Los Heraldos son los padres que nosotros necesitábamos aquí en Sucumbíos” expresó Isabela, “muy buena fue la decisión del Papa Benedicto XVI de enviarlos acá” agregó. Otro feligrés participante de la marcha, quien exultaba de alegría por la gran asistencia, exclamó: “Estamos muy contentos y queremos que se siga promoviendo en nuestra Iglesia mucho más nuestra fe; este es el deseo de todo cristiano”.
El evento fue convocado por miembros de comunidades cristianas y movimientos laicos de Lago Agrio, como una manifestación de apoyo y solidaridad al Santo Padre y a la nueva administración del Vicariato. “Anoche sólo dormí una hora” comentaba Genoveva Altamirano, fundadora de la Renovación Carismática Católica de Sucumbíos. Así como Genoveva, otros miembros del comité organizador trabajaron hasta la madrugada todos los días previos a la manifestación. “Un evento como este generalmente toma meses para organizarse” comentó Royden España, “¡lo hemos hecho en cinco días!
La marcha comenzó en la Av. Quito y el cruce a la vía a Colombia, en el centro de la ciudad, y terminó frente a la Federación de Deportes de Sucumbíos, donde fue puesta una tarima para la solemne celebración de la Eucaristía. El padre Rafael Ibarguren, EP, Administrador Apostólico de Sucumbíos, presidió la Misa dominical que fue concelebrada por tres sacerdote venidos de otras regiones de la provincia. En su homilía, el P. Rafael elogió a los fieles en su entusiasmo y expresión de paz: “Qué lindo es ver tanta gente reunida en una misma fe, en una misma esperanza y en un mismo amor”, dijo el P. Rafael a la multitud de 4.000 fieles. “Hemos caminado, hemos rezado el rosario, hemos cantado, hemos compartido momentos de hermandad y de esperanza; estamos diciendo a nuestra Provincia, al Ecuador y al mundo que amamos a Dios y a su Iglesia, que amamos al Papa y a los Obispos, que queremos permanecer fieles a nuestras raíces cristianas, al Evangelio, al Credo, a los Mandamientos, a los Sacramentos, al Magisterio de la iglesia”. En medio de una multitud de globos y banderas que flameaban, el Administrador Apostólico concluyó, “con la ayuda de la gracia de Dios y bajo el manto de la Virgen del Cisne, sigamos construyendo nuestra provincia: orgullo del Oriente y del Ecuador”. Él también expresó su gratitud por haber recibido la invitación a celebrar esa Eucaristía: “…y les digo que considero esta manifestación religiosa no como un apoyo a mi persona o al carisma de mi congregación, sino como un acto de fidelidad a lo que represento entre ustedes por mandato del Santo Padre: a nuestra Iglesia santa y católica. Vivamos y muramos por ella”.
Todo el evento fue marcado por un ambiente de paz y armonía. Jóvenes y adultos se unieron a la recitación del Santo Rosario y entonaron himnos a la Santísima Virgen. La música tocada o cantada llenaba las calles repletas de gente; una banda de música cerraba la procesión. Varios establecimientos comerciales a lo largo de la avenida principal de Nueva Loja cerraron sus puertas para unirse a la procesión. “Nunca hemos visto las calles con tanta gente” comentaba un vecino de la ciudad.
La “marcha blanca” tuvo buena cobertura por medios de prensa locales y nacionales. Hasta el clima colaboró, pues se mantuvo nublado y con brisa. “Sólo hay algo que es peor que la lluvia en una ocasión como esta” enfatizaba un anciano: “es el sol de la Amazonía; el calor. La Santísima Virgen nos protegió de ambos”. En efecto, ese domingo amaneció con lluvia. Antes de la marcha cesó la brisa que sólo recomenzó terminada la Santa Misa, cuando le gente se dispersaba hacia sus hogares.

Este otro vídeo fue preparado por personas del pueblo y postado en Youtube:

Presencia de Crucifijos en Escuelas Públicas no viola Derechos Humanos, sentencía Tribunal Europeo de Derechos Humanos

Sábado, 19 de marzo de 2011

Estrasburgo (Viernes, 18-03-2011, Gaudium Press) “Un crucifijo colgado de una pared es un símbolo esencialmente pasivo, cuya influencia sobre los alumnos no puede ser comparada a un discurso didáctico o a la participación en actividades religiosas”: así reza el texto de la Sentencia del Tribunal Europeo de Derechos Humanos, que, rectificando su sentencia de noviembre de 2009, falló que la presencia de crucifijos en las escuelas públicas italianas no viola el derecho a la educación ni la libertad de pensamiento y religión. La sentencia rectificativa fue emitida por los 17 jueces de la Gran Sala del Tribunal.

crucifijo-colegio--300x180.jpgDe esta forma, quedó establecido con 15 votos a favor y dos en contra, que Italia no infringe el Convenio Europeo de Derechos Humanos en este sentido. La sentencia fue emitida en respuesta a la reivindicación de la italiana de origen finlandesa Soile Lautsi, que pidió al colegio de sus hijos que retirase el crucifijo de las salas de clase, alegando que el mismo contradecía el principio del laicismo en el cual quería educarlos.

El caso pasó por el Tribunal Constitucional italiano -que dijo no tener jurisdicción sobre el asunto-, por un tribunal administrativo del país y por el Consejo de Estado de Italia, que rechazó la reivindicación, lo que hizo que la cuestión llegase a Estrasburgo.
La nueva sentencia afirma que las autoridades italianas “dan a la religión mayoritaria del país una visibilidad preponderante en el ámbito escolar”, pero eso no supone tampoco una violación del Convenio.

Por su parte el P. Federico Lombardi, portavoz de la Santa Sede, señaló que “la sentencia del Tribunal Europeo es acogida con satisfacción por la Santa Sede. Se trata de una sentencia muy trabajada y que hace historia, como demuestra el resultado al que ha llegado la Gran Sala al término de un examen profundo del tema”. Para el Padre Lombardi la cultura de los derechos humanos “no debe ser puesta en contradicción con los fundamentos religiosos de la civilización europea, a la que el cristianismo ha dado una contribución esencial”.

Con ocasión de la primera sentencia de una Sala del Tribunal, el portavoz vaticano había señalado que “es grave querer privar al mundo educativo de una señal fundamental de la importancia de los valores religiosos en la historia y la cultura italianas. La religión da una contribución preciosa a la formación y al crecimiento moral de las personas, y es un componente esencial de nuestra civilización”.

“Nada parece ser lo de antes en Japón”: Relato de un español en tierras niponas tras el terremoto

Sábado, 19 de marzo de 2011

Pablo Conde García, es un joven madrileño residente en Japón desde hace pocos años. Es terciario de los Heraldos del Evangelio y está casado con una japonesa con quien ha tenido dos niñas. La más pequeña nació hace pocos meses. El pasado día 11 presenció en primera persona uno de los mayores desastres naturales de que se tiene registro. He aquí su testimonio.

Hachioji-shi, Tokio (Jueves, 17-03-2011, Gaudium Press) Desde el pasado viernes día 11 nada parece ser lo de antes en Japón. Soy un español, terciario de los Heraldos del Evangelio, y vivo con mi familia, mi mujer japonesa y nuestras dos hijas, en Hachioji, a las afueras de Tokio.

Aquel día,como tantos otros, estábamos todos en casa, tras la vuelta de la niña mayor del Kindergarten, cuando todo comenzó a temblar. Inmediatamente nos dimos cuenta que ese temblor no era normal, así que sin zapatos ni nada salimos rápidamente al jardín, con las niñas en brazos, y con una sensación todavía más de curiosidad que de preocupación o miedo. En los alrededores, poca gente salió de sus casas, ya que el terremoto no llegó tan fuerte a esta zona donde vivimos, bastante alejada de la costa, ya casi entre las montañas del interior.

2011-03-17T111307Z_452720669_BM2E73H0XLM01_RTRMADP_3_JAPAN-QUAKE.jpgPero al volver a entrar y encender la tele, nos inquietó la información sobre la magnitud del seísmo y el urgente aviso de un maremoto gigante, que no podíamos acabar de creer. Al poco, entre fuertes réplicas que nos obligaron a salir otro par de veces de la casa, vimos por la tele con estupefacción como el tsunami tocaba tierra y se llevaba todo por delante. Entonces ya nos dimos cuenta, quizás como otra mucha gente, que aquello iba a causar enormes destrozos y, lo peor de todo, que iba a costar la vida a muchísimas personas.

Esa noche apenas dormimos, por la continuidad de las réplicas del terremoto, e impresionados por la magnitud del desastre. No creo que haya persona en el país que no esté impresionada y no haya derramado al menos una lágrima por tanto sufrimiento.

Como en una pesadilla, los temblores se han seguido sucediendo en estos días, así como las terribles imágenes y relatos de esta tragedia que ha afectado a tanta gente. Y a eso se le ha sumado el miedo y la incertidumbre ante la amenaza de lo que está aconteciendo en la central nuclear de Fukushima.

En estos días el miedo y la tristeza se han apoderado de todo noreste del país. En Tokio, la gente ha acudido en masa a los supermercados y a las gasolineras, ya de por sí desabastecidas por causa del terremoto, y hay alimentos como la leche que ya apenas se pueden conseguir. A eso se añade los apagones de luz (debido a la inutilidad de la central de Fukushima, hay insuficiencia de energía eléctrica) y la intensa sensación de inseguridad, sobre todo ante el peligro de radiactividad.

Tsunami Terremoto JapónSin embargo, lo peor lo están sufriendo los refugiados de las zonas más afectadas por el tsunami. A la profunda tristeza de haber perdido por lo menos bienes, y en la mayoría de los casos a seres queridos, si no a la familia entera, se les añade la crítica situación en la que se encuentran en los refugios, sin apenas sitio y con carestía de agua, alimentos, medicinas y medios con que calentarse. Y es que, el deterioro de las infraestructuras (por el terremoto), el mal tiempo y, fundamentalmente, la falta de combustible, están imposibilitando en gran medida la llegada de la ayuda.

Realmente, éste parece un país completamente distinto al que fue tan solo una semana antes. No creo que nadie vuelva a vivir igual que antes, tanto está calando en las mentalidades lo sucesos presentes.
Terremoto Tsunamie en Japón 2011Para acabar, no querría dejar de mencionar algo que me ha impresionado y emocionado a la vez: cómo muchos japoneses, sobre todo habitantes de las zonas más afectadas, están poniendo, de forma completamente desinteresada, y en muchos casos con apenas medios, todo lo posible de su parte para ayudar y servir a la gente que está sufriendo más. Además, el civismo de este pueblo se está viendo en su reacción ante los innumerables problemas de abastecimiento y trasporte, como aquí en Tokio, donde en ese sentido no hay ni un atisbo de saqueos o peleas.

En estos días no dejan además de llegar muestras de afecto y ayuda del exterior, apoyo a la vez material y espiritual.

En estas circunstancias tan difíciles, confío en que Nuestra Señora derrame gracias abundantes sobre este pueblo, para que se abra a la Gracia y pueda participar pronto de la verdadera felicidad, que es la Fe en Nuestro Señor Jesucristo y la Vida en Su Iglesia.

Nuestra Señora de Akita, patrona de Japón

Nuestra Señora de Akita, patrona de Japón

Gaudium Press / Pablo Conde García

Después de diez años, hoy día 8 de Marzo la imagen de la Virgen de los Desamparados de Tabacalera vuelve a su emplazamiento tras ser restaurada

Miércoles, 9 de marzo de 2011


La imagen de la Virgen de los Desamparados de la antigua fábrica de Tabacos de Valencia, conocida por la “Virgen Cigarrera” o Virgen de Tabacalera, ha sido trasladada esta mañana, después de diez años a su emplazamiento original, transformado actualmente en dependencias municipales, tras concluir su proceso de restauración.

El traslado ha tenido lugar tras una misa en la iglesia de San Pascual Bailón desde donde ha sido llevada a la antigua fábrica de Tabacos de la capital levantina y, con posterioridad, ha sido entronizada en su hornacina original y recibida por el arzobispo de Valencia, monseñor Carlos Osoro, y la alcaldesa de Valencia, Rita Barberá, entre otras autoridades.

Los trabajos de restauración de la imagen de la “Cigarrera”, desarrollados por el taller valenciano “Angelitos Negros” han consistido, fundamentalmente, en la eliminación de capas de suciedad, consolidación y reconstrucción de pequeñas partes, así como en la pintura y barnices de la figura.

La imagen, una pieza en madera dorada y policromada, de 3,60 metros de alto, tallada por el escultor Vicente Benedito en 1940, fue cedida al Parque de Bomberos de Valencia tras el cierre en 2001 de la fábrica de tabacos. No obstante, permaneció, igualmente, en el Museo de la Ciudad de 2002 a 2008, año en que “comenzaron los trabajos de restauración”.

La imagen se entronizó en la Tabacalera en el año 1940 y “cuatro años después se formó una cofradía compuesta por empleados de la empresa que año tras año han honrado a la Mare de Déu con el nombramiento de clavariesas, festejos populares y procesiones”, han añadido.


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