Los dos hijos de la parábola

by

Mons. João Clá Dias

Escribe: Monseñor João Scognamiglio Clá Dias, EP

Un hombre tenía dos hijos. Se acercó al primero y le dijo: Hijo, anda a trabajar hoy en mi viña. Él le respondió: No quiero -pero, después se arrepintió y fue. Luego se dirigió al otro, le habló del mismo modo. Y éste le respondió: Voy, señor -pero no fue” (Mt. 21, 28-30).

Cuál de los dos hijos actuó correctamente? El primero o el segundo?

Los comentaristas antiguos son unánimes en conceder el primer lugar al hijo que va a trabajar a la viña , a pesar de haberse negado al principio. Están también de acuerdo en interpretar que el hijo desobediente, o sea, aquel que no cumplió con su palabra, representa a los judíos, más específicamente los fariseos, los príncipes de los sacerdotes, etc., mientras que el hijo que después de haberse arrepentido, obedece al padre, representa los gentiles, publicanos y pecadores.

Otra apreciación muy interesante es la del Padre Juan de Maldonado SJ. Según él, pensaban los escritores antiguos (tales como Orígenes, Atanasio, Crisóstomo, Jerónimo, Beda, y Eutímio) que uno de los hijos representaba los gentiles, a los cuales Dios mandó trabajar en su viña, infundiéndoles la ley natural, se arrepintieron y la obedecieron, aceptando también los preceptos del Evangelio. Contrariamente, el pueblo judío respondió que iba a trabajar en la viña, por los preceptos de Moisés –“Haremos todo lo que el Señor nos mandó” (Ex 19, 8)- pero después no fue.

Mas -agrega el Padre Maldonado- es probable que esos dos hijos representasen dos tipos de judíos. Uno, el de la plebe, con sus publicanos, meretrices y pecadores. Al inicio habían dicho “no” a Dios, por lo menos con las obras, no observando la Ley divina. Pero después, gracias a la predicación de Juan Bautista, se arrepintieron y aceptaron el Evangelio. El segundo tipo incluye los sacerdotes, los escribas y los fariseos, que habían respondido afirmativamente a Dios, pero ni obedecieron la Ley ni creyeron en Juan, de quien los profetas habían hablado (Comentarios a los cuatro Evangelios, vol. I, BAC, Madrid, 1950, págs. 750-751).

Publicado en el Boletín “María Reina de los Corazones”, No. 35, Septiembre 2008

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